Este es el paso que convierte un corte bonito en un corte que funciona. Y el único dato que hace falta es incómodo de dar: cuánto tiempo tienes de verdad por las mañanas. No el que te gustaría tener.
Qué miramos
Cuántos minutos le dedicas al pelo un martes cualquiera.
Si secas, si planchas, si te lo recoges, y con qué frecuencia.
A qué te dedicas y con qué te vistes. Un pelo también es un uniforme.
Cada cuánto puedes volver. Un corte que necesita mantenimiento mensual no vale para quien viene tres veces al año.
Deporte, piscina, casco, playa. Todo eso cuenta.
Qué decide
Cuánto mantenimiento puede pedir el corte y cuánto tiene que resolver la propia estructura. Cuando hay poco tiempo, el trabajo se hace con las tijeras y no con el secador.
Dónde se falla normalmente
Casi nadie pregunta esto. Por eso tanta gente sale encantada del salón y decepcionada el jueves siguiente: el corte estaba bien, pero necesitaba veinte minutos diarios que esa persona no tiene.
Qué puedes traer tú
Sé honesto con el tiempo. Decir «cinco minutos» da un corte mejor que decir «veinte» y no cumplirlo.
Cuéntanos si hay algo fijo: turnos, casco, piscina, boda en tres meses.