Antes de mirar el pelo se mira lo que el pelo va a enmarcar. Es el paso que más gente se salta y el que más resultados arruina: un corte precioso en la cabeza equivocada sigue siendo un corte equivocado.
Qué miramos
La proporción entre frente, nariz y mentón, que es la que decide dónde puede caer el largo.
El ancho de los pómulos frente al de la mandíbula: manda sobre dónde poner volumen y dónde quitarlo.
La línea del nacimiento del pelo, las entradas y los remolinos.
El cuello y los hombros. Un corte no acaba en la nuca: sigue en el cuerpo.
Las gafas, si las llevas siempre. Forman parte de la cara.
Qué decide
Dónde cae el largo, dónde va el volumen y dónde hay que vaciarlo, y hacia qué lado se peina. Tres decisiones que ya no se tocan durante el corte.
Dónde se falla normalmente
El sector empieza por la tendencia y luego intenta encajarla. Por eso el mismo corte que arrasa en redes le sienta bien a una de cada cinco personas: no es que esté mal ejecutado, es que se eligió antes de mirar.
Qué puedes traer tú
Ven sin recogido, con el pelo como lo llevas normalmente.
Si usas gafas a diario, tráelas puestas.
Piensa qué es lo que no te gusta de ahora. Es más útil que decir qué quieres.