No el pelo que tuviste, ni el de la foto: el que hay hoy sobre tu cabeza. Es el paso más técnico y el único en el que a veces la respuesta es que no.
Qué miramos
Densidad real: cuántos cabellos hay, no cuánto abulta.
Grosor de la fibra y porosidad, que deciden si el color va a agarrar y cómo.
El historial químico: decoloraciones, alisados, tintes de casa. El pelo tiene memoria.
El patrón de rizo u ondulación, seco y sin producto.
El estado del medio y las puntas frente a la raíz.
Qué decide
Qué es posible hoy, qué necesita un plan de varias sesiones y qué directamente no se puede hacer sin romper el pelo.
Dónde se falla normalmente
Aquí es donde el sector dice que sí a todo. Sale barato el mismo día y caro tres semanas después, cuando ya no hay nada que hacer salvo esperar a que crezca. Decir que no a tiempo es parte del trabajo.
Qué puedes traer tú
Ven con el pelo seco y sin producto de peinado si puedes.
Cuéntanos TODO lo que te has hecho, aunque fuera en casa y aunque fuera hace un año.
Si te has decolorado alguna vez, dilo aunque ya no se vea.