Por qué te miramos la cara antes que el pelo
El primer paso del Método MDV no es tocar el pelo. Es mirar lo que ese pelo va a enmarcar.
Un corte no se ve en el pelo. Se ve en la cara. Y sin embargo casi todo el sector empieza al revés: mira la melena, pregunta qué largo y se pone a trabajar.
Lo que decide la cara
Tres proporciones, y ninguna tiene que ver con las tendencias:
La relación entre frente, nariz y mentón. Es la que dice dónde puede caer el largo sin acortar visualmente la cara. Un largo que termina justo en el punto más ancho la ensancha; dos centímetros más abajo, la alarga.
El ancho de los pómulos frente al de la mandíbula. Manda sobre dónde poner volumen. Si la mandíbula es más ancha que los pómulos, el volumen a esa altura duplica el efecto. Arriba, lo compensa.
La línea del nacimiento del pelo. Las entradas, los remolinos y la forma de la frente deciden hacia dónde va a querer irse el pelo. Contra eso no se pelea: se aprovecha.
Por qué esto va antes
Porque las tres son fijas. El largo se puede elegir, el color se puede elegir, el peinado se puede cambiar cada mañana. La proporción de tu cara no.
Diseñar sobre lo que no cambia y ajustar lo que sí es el orden lógico. Al revés es probar suerte.
El error del sector
Empezar por la referencia. Traes una foto, se elige el corte y luego se intenta encajar en tu cabeza.
Por eso el mismo corte que arrasa en redes le sienta bien a una de cada cinco personas. No es que esté mal ejecutado. Es que se eligió antes de mirar.