«Mejor después del verano»
Después del verano viene la vuelta al cole, luego Navidad, luego la boda de tu prima. El momento perfecto no existe: por eso hay que elegirlo.
Después del verano viene la vuelta al cole. Luego el trabajo se pone imposible. Luego Navidad. Luego la boda de tu prima, y a ver quién se corta el pelo tres semanas antes de una boda.
El momento perfecto no llega porque no existe. Lo único que existe es el momento que se elige.
Cuándo sí conviene esperar
Para ser justos, hay tres casos en los que esperar es la decisión correcta:
- Tienes un evento en menos de tres semanas. Un corte necesita asentarse; un color, más.
- Vienes de una decoloración reciente. El pelo necesita tiempo entre procesos, y ahí la prisa se paga en fibra.
- Estás en mitad de un cambio grande —un tratamiento médico, un embarazo—. El pelo cambia con el cuerpo y conviene decidir sobre el pelo que vas a tener, no sobre el de ahora.
Cuándo no
Todo lo demás. Y sobre todo el argumento del verano, que suele estar del revés: si el plan es dejarlo crecer, el verano lo castiga —sal, cloro, sol— y septiembre te encuentra con más largo pero peor. Si el plan es cortar, el verano es el mejor aliado que hay, porque el pelo se seca solo y se peina menos.
La pregunta que sirve
En vez de «¿es buen momento?», esta: ¿qué estoy esperando exactamente?
Si la respuesta es una fecha concreta, perfecto, hay un plan. Si es «no sé, más adelante», entonces no estás esperando un momento. Estás esperando a decidirte, y eso no depende del calendario.